5 cuerpos, 5 dimensiones para despertar tu potencial
Conoce los 5 cuerpos —físico, emocional, mental, espiritual y energético— y empieza con buen pie tu camino de desarrollo personal, interior y espiritual.
Cuando empiezas un camino de crecimiento personal, los primeros pasos suelen ser a trompicones. Se te abre un mundo enorme y no sabes por dónde empezar. A veces hasta agobia. ¡Los pasos que tienes por delante parecen gigantes!
Ese es el primer problema.
Luego eliges una primera vía. Y descubres que no siempre es fácil salir de ella. Muchos de los mentores o maestros que te encuentras solo juran por la suya. Lo demás, por decirlo con educación, es para tirarlo a la basura. Su camino es EL mejor, sin la menor duda. Tú respetas su punto de vista, claro. Pero quieres ver más allá. Y ahí te topas con compartimentos estancos. Las disciplinas no se hablan entre sí. Y si hay puentes, cuesta encontrarlos. Así que acabas probando de todo y de nada, picoteando aquí y allá. Es como andar a ciegas por senderos que no conoces: lento, errático y no siempre eficaz.
Ese es el segundo problema.
En mi caso, muchas veces soñé con encontrarme a alguien que me contara lo que estoy a punto de explicarte. No tuve esa suerte. Tuve que abrirme camino a tientas, con un bastón de ciego en una mano y uno de peregrino en la otra.
Por eso es tan importante poner orden en los caminos que llevan a despertar el potencial. Te permite saber dónde mirar, dónde estás y qué hacer para empezar. También te abre perspectivas. Te hace ver que el universo de posibilidades es amplio, pero tiene mapa. Y, por último, reduce los riesgos. Porque hay que decirlo: en el camino del crecimiento y la transformación personal hay descubrimientos increíbles. Pero también trampas serias, de las que duelen.
Si te interesa despertar tu potencial, o lo que se llama desarrollo interior, que viene a ser lo mismo, este artículo es para ti. Aquí tienes un marco claro para ver las cosas con más nitidez.
Ojalá hubiera tenido esto cuando empecé…
Todo lo que vivimos en este mundo lo vivimos a través de los sentidos. Todo pasa por el filtro de nuestros 5 sentidos. Por eso, toda experiencia es una experiencia del cuerpo. Iker Aguirre

Por qué el cuerpo es la puerta de entrada para desarrollar tu potencial
Todo lo que vivimos en este mundo lo vivimos a través de los sentidos. Todo pasa por el filtro de nuestros 5 sentidos. Por eso, toda experiencia es una experiencia del cuerpo.
Si te desconectas de tu cuerpo, te desconectas de tu realidad. Si no sabes comunicarte con tu cuerpo, no sabes comunicarte con el mundo.
Lo primero que tienes que entender, si quieres despertar tu potencial, es esto: necesitas una relación estrecha y armoniosa con tu cuerpo.
¿Cómo?
Escuchándolo. Con los 5 sentidos, que son las 5 puertas para dialogar con tus cuerpos y también con el mundo exterior.
Parece una frase sencilla, pero tiene mucho calado. En cuanto le das importancia, te das cuenta de que la información que pasa por esos 5 sentidos tiene una profundidad sin fondo.
¿Y qué vas a «escuchar»?
Las sensaciones. Son el lenguaje del cuerpo. Puedes percibirlas, entenderlas y analizarlas con la cabeza.
Esta es la primera toma de conciencia: para despertar nuevos potenciales, primero tienes que aprender a escuchar lo que sientes. Y para eso, antes tienes que aprender a escuchar tus 5 sentidos.

Descubre los 5 cuerpos: mucho más que un cuerpo físico, la clave para liberar tu potencial
Y esto no tiene nada que ver con los 5 sentidos. Cada uno de estos cuerpos tiene su propia inteligencia. Y cada uno guarda una cantidad inmensa de potenciales a tu disposición.
- Empecemos por el primero. Es el más conocido y el más evidente. También es el que te abrirá el acceso a todos los demás, porque todo pasa por él. Es el cuerpo físico. ¿Y por qué todo pasa por él? Porque las sensaciones, por profundas o sutiles que sean, son siempre sensaciones físicas. Su inteligencia, la inteligencia física, es la que te permite usar tu cuerpo con agilidad, coordinación, armonía y equilibrio.
- Después viene el cuerpo emocional. Es el terreno de las emociones. Este cuerpo nos da sensaciones muy fuertes. Son intensas y bastante localizadas. Pero no tan puntuales como las del cuerpo físico: cuando te duele algo, te duele en un punto muy concreto. Las emociones, en cambio, ocupan zonas. A veces se anclan en un lugar preciso del cuerpo. Pero casi siempre se extienden por superficies más o menos grandes, y a veces incluso se desplazan. Su inteligencia, la inteligencia emocional, es la que te permite conocer a fondo tus emociones y canalizarlas. También te ayuda a actuar cuando hay mucha carga emocional en juego, a manejarte bien con los demás y a aprovechar la energía de las emociones.
- El tercero es el cuerpo mental. Es el terreno del intelecto, del pensamiento abstracto, del razonamiento lógico, de la memoria y de la concentración. En resumen, de todas las capacidades cognitivas propias de la corteza prefrontal, nuestro cerebro analítico y consciente. Es un terreno mucho más sutil que los dos anteriores. Pero está muy presente en nuestra cabeza. A veces demasiado, hasta volverse invasivo. ¡No siempre mandamos sobre nuestros pensamientos! Su inteligencia, la inteligencia racional, abarca la memoria, el intelecto, el pensamiento abstracto, la cultura, el cálculo y la filosofía. Y, en sentido amplio, la influencia del pensamiento consciente, inconsciente y subconsciente.

- El cuarto es el cuerpo espiritual. Mucha gente lo incluiría entre las capacidades del cerebro y, por tanto, en el cuerpo mental. De hecho, es el enfoque científico. Nosotros preferimos apartarnos de ese enfoque por una razón práctica. Separar el cuerpo mental del espiritual nos obliga a no caer en la trampa del «todo es mente», del «todo es hemisferio izquierdo». Así te abres a un universo de posibilidades que muchas veces supera lo que el cerebro racional puede entender. Un buen ejemplo es la intuición. Cualquier persona intuitiva sabe que es una inteligencia que no pasa por la cabeza. El cuerpo «sabe» y te lo dice con una sensación. Los intuitivos han aprendido que esa sensación nunca falla. Pero ¿de dónde viene? De la mente, desde luego, no. Viene del cuerpo espiritual. Separarlo del cuerpo mental nos obliga a aceptar algo: nuestro cerebro tiene una vía alternativa. Una vía que abre puertas imposibles de abrir «con la cabeza». ¡Y lo que hay detrás es extraordinario! Su inteligencia, la inteligencia espiritual, es la que te permite conectar con esferas que van más allá de la mente. Y «descargar» información útil a través de los canales de inspiración. [lien interne ARTICLE ].
- El quinto es el cuerpo energético. Somos mamíferos de sangre caliente. Cada célula de tu cuerpo lleva dentro 1,5 voltios, lo mismo que una pila de walkman (un guiño para los de mi generación y para los jóvenes a los que les va lo vintage). Que la energía circula por el cuerpo no es ninguna novedad. También somos campos magnéticos andantes. Súmale que somos seres conscientes y que nuestros pensamientos también son fenómenos electromagnéticos. El resultado: tu cuerpo energético es a la vez un enorme depósito de energía y una antena que emite y recibe. Puedes llenar el depósito para estar a tope. Y puedes usar tu energía para comunicarte con el mundo. ¿Alguna vez has conocido a alguien con un «no sé qué» que te inspiraba? Era su cuerpo energético, y lo que te estaba contando. Su inteligencia, la inteligencia energética, es la que te permite sentir, leer e influir en la energía, y comunicarte con ella.

Cada uno con lo suyo: aprovecha tu potencial único para crecer
Todos tendemos a preferir uno o varios cuerpos por encima de los demás. Yo los llamo «puertas de entrada». Puede que alguno no te diga nada. No pasa nada. Significa que las dimensiones que guarda todavía no son para ti. Olvídate de ellos por ahora. Solo recuerda que un día leíste que existen. Quizá en el futuro te vuelva a la cabeza y te sirva, el día que estés preparado o preparada para acoger en tu vida esa dimensión de tu ser.
No hace falta «obligarse» a explorar caminos que no te dicen nada. Cada uno con lo suyo, cada uno con su camino. Y el tuyo solo te pertenece a ti.
Potencial y transformación: ¿cómo avanzar de una puerta a otra?
La idea de «puerta de entrada» es interesante porque marca el camino por el que puedes empezar a descubrir tus potenciales. Y además te pone todas las cartas a favor para disfrutar del recorrido. Por ejemplo: te encanta el deporte y eliges el cuerpo físico porque es la puerta con la que más conectas. Para ti, los potenciales serán ante todo una aventura física y fisiológica.
Tu cuerpo es como un palacio de Las mil y una noches (está claro que hoy me ha dado por esta imagen). Sublime, inmenso, extraordinario. Como todo palacio, tiene muchas puertas. Pero por muchas puertas que tenga, solo puedes entrar por una. Eso sí, nada te impide entrar por otra al día siguiente.
Con el despertar del potencial pasa lo mismo. Puedes entrar en el palacio siempre por la misma puerta o ir cambiando. Pero siempre será una puerta cada vez.
Hagas lo que hagas, elijas la puerta que elijas, con la práctica descubrirás que todas acaban llevando, antes o después, a las demás. Imagina que eres el deportista del ejemplo. Eliges el cuerpo físico como puerta de entrada. Digamos que es la puerta Sur del palacio. Recorres las salas del castillo (los potenciales) y las vas descubriendo. Antes o después llegarás al ala opuesta, el ala Norte en nuestro ejemplo. Allí encontrarás otra puerta, por ejemplo la del cuerpo mental. Lleva a otros potenciales y a otros descubrimientos. Porque por mucho que entrenes el físico, la mente te puede jugar malas pasadas. Sobre la marcha te das cuenta de que con los demás cuerpos pasa igual. Cada uno influye a su manera en tu bienestar, tu salud, tu realización y tu rendimiento.
De puerta en puerta: solo cuando las has recorrido todas puedes decir que conoces tu palacio interior. ¡Y los más sabios y experimentados de la disciplina dicen que una vida no basta para recorrerlo entero!
¿No es genial? ¡Toda una vida descubriendo tesoros escondidos!

Las trampas que debes evitar para sacar todo tu potencial
Las trampas darían para un artículo entero (o para una serie). Para no alargarnos, nos quedaremos con las más importantes, e incluso las más peligrosas.
- Cuerpo físico: la trampa principal es desconectarte de tus sensaciones. ¿Cuánta gente no siente nada del cuello para abajo? La otra trampa es tener una relación conflictiva con el cuerpo, porque acabas maltratándolo.
- Cuerpo emocional: la primera trampa es echarle una losa encima. Es cuando encierras las emociones en un tarro hermético para no sufrirlas. Es como cerrar una olla exprés y dejarla al fuego. Antes o después, revienta. La otra trampa, por desgracia muy habitual, es querer abrir el corazón demasiado deprisa. Y olvidar que esas aperturas suelen traer consigo una limpieza emocional de recuerdos dolorosos. Cada apertura es de una belleza extraordinaria. Pero «después del éxtasis, la colada». Va en el lote. Si vas demasiado rápido abriendo el corazón, puede costarte gestionarlo. La suavidad y la paciencia son tus mejores aliadas para abrir el corazón.
- Cuerpo mental: la trampa principal son las certezas y las anteojeras que traen consigo. Luego hay otro clásico: querer entenderlo todo, analizarlo todo y crearte expectativas. Eso solo te encierra en tu mente y te hace pasar de largo por la experiencia que se supone que tienes que vivir. Hay quien cae tan de lleno en esta trampa que acaba construyéndose de la nada un camino ilusorio.

- Cuerpo espiritual: la trampa principal sería picotear de todo sin un acompañamiento de muy alto nivel. El terreno espiritual tiene una profundidad sin fondo y hay trampas en cada esquina. No te metas sin un buen acompañamiento: podrías arrepentirte. La otra gran trampa es confundir un camino de desarrollo espiritual con una búsqueda de sensaciones. Mucha gente mide, equivocadamente, su «nivel» de despertar por el número de experiencias sensoriales intensas que ha vivido (y que llama «experiencias espirituales»). Esas experiencias forman parte del camino, pero no son el camino. Sería como ir al colegio a acumular positivos y creer que, por tener muchos, ya te toca el título. Entre los peligros hay uno que conviene conocer, porque por desgracia está demasiado de moda meterse en este campo de minas: la apertura del tercer ojo y la activación de la glándula pineal. Es una práctica muy avanzada. Exige una preparación metódica y progresiva. Esa preparación lleva tiempo y no se puede acelerar. Tampoco se improvisa. Una activación mal controlada de la glándula pineal puede llevarte directo a un ingreso en psiquiatría. No es broma. No hagas cualquier cosa sin una experiencia contrastada y sin el acompañamiento sensato y experimentado de alguien competente.
- Cuerpo energético: igual que con el cuerpo espiritual, no juegues a aprendiz de brujo o puedes arrepentirte mucho. Aprende con un profesional de referencia y competente, y déjate acompañar. Una mala práctica puede crear muchos desequilibrios energéticos. Y pueden acabar en problemas físicos, emocionales, mentales o psicológicos. La energía es muy potente. Jugar con ella sin conocerla es como darle un Ferrari a alguien que no tiene carné.
Desbloquea tu potencial y abre la puerta a una nueva aventura
¡Y ahora, manos a la obra!
Elige tu «puerta de entrada» y empieza a tirar del hilo. ¡Te va a costar creer que haya tantos tesoros escondidos dentro de ti!
Empiezas uno de los viajes más bonitos de tu vida: ¡descubrirte a ti!

No hay que confundir «desarrollo personal» con «desarrollo interior» (o despertar del potencial).
- El desarrollo personal consiste en descubrir quién eres. Se interesa por cómo te has construido: tu recorrido, tu historia, tus creencias, tus patrones, tus fortalezas y tus vulnerabilidades. En resumen, todo lo que forma tu personalidad. Hay muchos métodos para ayudarte a definirte y avanzar en este terreno: Process Communication, eneagrama, análisis transaccional, DISC, MBTI… La lista es larga. Con estas herramientas encajas en ciertas casillas. Te entiendes mejor y puedes mejorar en los patrones que te condicionan. Por ejemplo, con el eneagrama sabes que eres un eneatipo 6 (o 9, o 5, o cualquier otro). Tu amigo será un 3 y tu pareja un 5. Cada uno tendrá sus particularidades. Os conoceréis mejor y podréis mejorar gracias a ese trabajo.
- El desarrollo interior tiene que ver con el despertar del potencial. Y ese potencial es el mismo para cualquier ser humano. Da igual tu personalidad: los ejercicios son los mismos para todos. Y los resultados posibles, también. Ante el despertar del potencial, todos partimos de la misma casilla, sea cual sea nuestra personalidad, género, origen, cultura o religión. Eso sí: una vez despierto un potencial, el uso que hagas de él dependerá de cómo te influyen todas esas cosas.
- Además del desarrollo personal y del desarrollo interior, está el desarrollo espiritual. Es un camino de despertar de la conciencia y de trascendencia.
Con demasiada frecuencia, estos tres caminos se mezclan sin orden ni concierto en un mismo cajón de sastre al que se llama, erróneamente, «desarrollo personal».
Para tener una visión global, con un enfoque profesional, puedes leer este artículo ([lien interne ARTICLE ANL Ep. 3 Les 2 voies pour remettre l’humain au centre de l’entreprise ]) y escuchar este pódcast de mi canal Un Accent sur le Nouveau Leadership [lien interne – ANL Ep. 3].
Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗
Iker Aguirre