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¿Potenciar tu liderazgo? ¡Es una pasada!

Un viaje en tres etapas al corazón del ser humano y de su potencial, para mostrarte todo lo que duerme en ti. Y ten muy claro que esto no es más que la […]

Un viaje en tres etapas al corazón del ser humano y de su potencial, para mostrarte todo lo que duerme en ti. ¡Y ten muy claro que esto no es más que la punta del iceberg!

Desde 2020 vamos todos al límite. Muchos pensaban que, al acabar la crisis sanitaria, lo peor habría pasado. No contaban con lo que vino después: la peor crisis económica y social, nacida de ese triste episodio de nuestra historia. Es como correr un maratón sin haber entrenado. Llegas a la meta y descubres que en realidad es la salida de un Ironman. Estamos agotados, hechos polvo. ¿Y ahora nos dicen que hay que seguir peleando? ¿Cómo lo vamos a hacer?

Aquí entra en juego el despertar del potencial. ¿Cómo podéis tú y tus equipos hacer lo mismo, o incluso más y mejor, sin más dinero, sin más tiempo y sin más personas? La respuesta es sencilla, y solo hay una: despertar tu potencial dormido. Porque funcionas solo al 5 % de lo que eres capaz de hacer. Para demostrártelo, hemos preparado este artículo con tres ejemplos que te dejarán con la boca abierta. Y con una sola idea en la cabeza: despertar todo tu potencial, y ya.

conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses. oráculo de delfos

Desarrollar tu liderazgo: las 3 etapas clave para sacar todo tu potencial

El camino de una vida

Como ya te hemos contado otras veces, el despertar del potencial pertenece al terreno del desarrollo interior. Antes viene el desarrollo personal. Después, el desarrollo espiritual. Cuando abordas los tres, abrazas por completo al líder y a la persona que eres en tu camino vital. Es la aventura de toda una vida: crecer y florecer como ser humano. Y todo empieza con un gran cambio de actitud. Deja de buscar fuera las respuestas a tus preguntas. Todo lo que buscas está dentro. En la entrada del Oráculo de Delfos se leía: «Conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses». Cuando descubras lo que viene a continuación, solo tendrás ganas de una cosa: conocerte.

¿Y si…?

No te lo vas a creer…

Lo hacemos a propósito. Hemos elegido tres temas que te van a remover. Tanto, que pondrán en duda tu forma de ver el mundo y lo que crees posible. Antes de seguir, hagamos un trato.

  • Uno: no te creas nada de lo que te vamos a contar.
  • Dos: tampoco te encierres en tus creencias. Te vamos a poner a prueba y tendrás la tentación de pensar que decimos tonterías. Por eso el tercer punto es clave.
  • Tres: pregúntate simplemente: «¿Y si fuera verdad?»

Así dejarás una puerta abierta a la duda y a la sorpresa. Solo te quedará una cosa por hacer: tirar del hilo. Y buscar la manera de experimentarlo para confirmar o desmentir lo que te vamos a contar. Eso sí, sin destripar la aventura: si te lanzas a este camino, te garantizamos que acabarás reconociendo que todo, absolutamente todo lo que te hemos contado, es verdad…

¿Listo? ¡Pues vamos allá!

I. Me da buena espina… Me da mala espina…

La comunicación sutil, u otra forma de entender el carisma

Todo empieza en los años 60 y 70 con el descubrimiento de los «biocampos». Detrás están Gerhard Baule y Richard McFee, de la Universidad de Siracusa, y David Cohen, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Estos científicos demuestran que el cuerpo y sus órganos tienen campos magnéticos propios. Y que esos campos cambian de tamaño e intensidad según las circunstancias: salud, cansancio, etc. El Instituto HeartMath, fundado en 1991, lleva estos estudios más lejos. Se centra sobre todo en el campo electromagnético del corazón.

Agárrate… Has leído bien. Si te lo hubiera dicho sin el aval científico de un centro de investigación reconocido, me habrías metido enseguida en el saco de los iluminados y los esotéricos de turno. Y sin embargo, la ciencia ha hablado…

Por cierto, si alguna vez has oído hablar de la «coherencia cardíaca», te alegrará saber que esta técnica contra el estrés (entre otras cosas) sale de estos trabajos del Instituto HeartMath.

Lo que afirman aquí los científicos es esto: tenemos un campo magnético que va más allá de nuestro cuerpo. Ese campo se ha cartografiado (mira el dibujo). Y a través de él circula información que otras personas perciben, de forma consciente o inconsciente…

¿Y si fuera verdad…?

El gráfico de arriba es una publicación del instituto. Dice así: «Nuestros pensamientos y nuestras emociones afectan al campo magnético del corazón, que, energéticamente, afecta a quienes nos rodean, seamos conscientes de ello o no».

Piensa en lo que supone este descubrimiento para tu liderazgo. Miles de millones de datos sobre un grupo, una persona o un proyecto, al alcance de cualquiera que sepa leerlos… ¿No sería como jugar con un as en la manga?

¿Alguna vez has entrado en un sitio y te has sentido bien o mal desde el primer segundo? ¿Y has comprobado después que esa impresión era acertada? Y también… ¿Conoces a alguna de esas personas cuya sola presencia te inspira o te saca de quicio? ¿Eres una «esponja» emocional y sientes que cargas con todo lo que llevan los demás? ¿Alguna vez has sentido que tenías que ir en una dirección y no en otra, en contra de lo que dictaba la lógica? ¿Y luego te has dado cuenta de que esa intuición acertaba? ¿Eres de los que se toman en serio su intuición, a fuerza de vivir cosas así? ¿O te has preguntado alguna vez por qué algunas personas «brillan» o «inspiran» solo con estar? ¿Y qué me dices de hablar en público? ¿Has visto alguna vez a alguien en un escenario que parece «llevarte» con él?

Si has respondido que sí, probablemente eres un ninja de la comunicación sutil sin saberlo. Porque todas estas historias hablan de lo mismo. Tenemos un campo vital que va más allá de nuestro cuerpo. Transmite la información que le damos. Y habla por nosotros, sin que tengamos que hacer ni decir nada. ¡Ni siquiera hace falta contacto visual o verbal con las personas implicadas!

Una vez digerida esta información, sigamos. Imaginemos juntos lo que implica. Y ojo, que puede darte vértigo… Con este descubrimiento te das cuenta de que el carisma no es más que información inspiradora que pasa de un campo vital a otro. Es una calidad de presencia que se percibe. Y se entrena.

También descubres que un discurso enciende al público cuando conecta energéticamente con él. Es una competencia que se entrena.

En la misma línea, a través de su campo vital, una persona cuenta mucho más sobre sí misma y sus intenciones de lo que dice en voz alta. A veces ni siquiera podría explicarlo, porque no es consciente de la información que transmite. Pero esa información está ahí, a tu alcance, si sabes escucharla. Imagina la transparencia en tu relación con compañeros, clientes y demás partes interesadas. Se acabaron las apariencias. ¡Por fin relaciones auténticas! Y eso también se entrena.

Pero lo mejor de todo: ¿sabías que puedes desarrollar esta competencia en pocas semanas, sin ningún requisito previo?

¿Quieres saber el secreto? Todo está en lo que sientes. Desarrolla tu percepción, afina el oído y… ¿y si fuera verdad?

II. Me lo dijo una vocecita…

Muchos caminos y muchas voces para desplegar múltiples inteligencias

Todos hemos tenido una idea al menos una vez en la vida. Todos hemos tenido unos mil pensamientos en los últimos veinte minutos. Así que no hace falta demostrar que tenemos «voces» que hablan dentro de nosotros. Y no, eso no significa que haya que encerrarnos en un psiquiátrico con camisa de fuerza.

Sin embargo, nadie nos ha invitado nunca a conocer esas voces. Y casi siempre nos limitamos a sufrirlas. Basta con ver el peso aplastante de una mente invasiva, los pensamientos que dan vueltas sin parar, el saboteador y el juez interiores, por citar solo los más pesados. Pero cuando aceptas que dentro de ti hay voces de orígenes distintos, sin creerte un chalado, se abre ante ti un mundo de posibilidades.

Y así empieza una nueva aventura, con la misma pregunta de siempre: «¿Y si fuera verdad?»

Todo empieza con un ejercicio sencillo: aprender a observar tus pensamientos. Descubrirás cómo circulan por tu cabeza, de dónde vienen y por dónde se van. Solo con esto llegarás a entender esa voz insistente, a menudo invasiva, que no para de hablar en tu cabeza. Y que, nueve de cada diez veces, no dice nada interesante. Yo la llamo el Pequeño Monkey.

Cuando hayas domado esa voz, descubrirás un nuevo espacio de calma mental. Ahí podrás notar que en ti habla también otra voz. Es la del observador que observa los pensamientos. Hace menos ruido y es menos invasiva. Incluso diríamos que es más sabia y discreta. Escúchala. Descúbrela. Siempre dice la verdad.

Si vas un paso más allá, verás que no viene del mismo lugar… Solo con este descubrimiento se te abrirá (¡otra vez!) un nuevo mundo de posibilidades por explorar.

Pero vamos a volvernos locos y a ir todavía más lejos.

¿Sabías que las ideas también son una «voz»? Una voz que puedes ir a buscar a un lugar muy concreto, siguiendo un protocolo específico. ¿Y sabías que la creatividad y la innovación beben de un canal de inspiración muy especial, al que puedes «conectarte» en cualquier momento?

Y como aún no hemos terminado de contarte cosas totalmente locas, ¡vamos a soltarnos del todo! Para ello, dejemos que el compositor Johannes Brahms (1833-1897) nos cuente cómo componía su música:

«En ese estado de exaltación veo con claridad lo que en mi ánimo habitual es oscuro. Entonces me siento capaz de atraer la inspiración de lo alto, como hacía Beethoven… Esas vibraciones adoptan la forma de imágenes mentales nítidas… Al instante, las ideas vienen a mí… Y no solo veo los distintos temas con la mirada interior: además vienen vestidos con la forma, las armonías y la orquestación adecuadas. Compás a compás, la obra terminada se me revela cuando estoy en esos raros estados de inspiración… Tengo que estar en un estado de semitrance para lograr esos resultados. Es una condición posible cuando la mente consciente queda en suspenso temporalmente y el subconsciente toma el mando. Porque es a través de la mente subconsciente, que forma parte de la Omnipotencia, como llega la inspiración.»

Vale, muy majo el alemán, pero… ¿qué fumaba?

O también podrías pensar: «¿Y si…?»

Si abres esta puerta, entrarás de lleno en el terreno de los estados modificados de conciencia. La neurociencia tiene mucho que decir sobre sus beneficios. Con un poco de entrenamiento mental, podrás descubrir las virtudes de las ondas alfa, gamma, delta o theta, y todo el potencial que esconden. ¡Otro universo entero que se abre ante ti! Pero no nos desviemos…

Algunos de estos estados tienen distintos niveles de profundidad. Y tu voz interior encuentra en ellos fuentes inagotables de inspiración. Imagina definir así la esencia de tus estrategias, tus discursos y tus creaciones en unos minutos… ¿Y si además le sumamos la comunicación sutil? Las posibilidades se multiplican.

«¿Y si fuera verdad?» ¿Te lo vas a perder?

III. ¡Reprográmate para el éxito!

Solo pilotas el 5 % de tu vida…

La neurociencia lo tiene claro: el 95 % de nuestras acciones las dirige el subconsciente. El resto del tiempo, el capitán del barco somos nosotros. Un 5 % del tiempo… Da que pensar. ¡Sobre todo si eres de los que quieren controlarlo todo!

El subconsciente es donde se almacenan programas que funcionan en segundo plano y en piloto automático. Una vez instalados, actúan sin que te des cuenta. El problema llega cuando no sabes ni cuándo ni cómo se instalaron. En ese preciso momento empiezas a sufrirlos.

Y entonces entras en bucle. Te esfuerzas por hacerlo de otra manera, pero caes una y otra vez en el mismo error. ¿Cómo salir de este círculo vicioso?

Reprogramando tu subconsciente. Pues sí, era evidente…

La neurociencia nos dice que hay dos formas de hacerlo. La hipnosis, la vía por excelencia, pero que te hace depender de otra persona. O la repetición. Sí, has leído bien: la repetición. Hacer algo una y otra vez acaba, tarde o temprano, programando tu subconsciente para hacerlo sin pensar.

Así puedes aprovechar este descubrimiento para instalar, a propósito, programas elegidos conscientemente en tu subconsciente. Programas que te acerquen a tus objetivos y a tu éxito personal.

El método de oro es entrenar. Pero no siempre puedes repetir cien veces lo que quieres conseguir. Así que vas a visualizar. La neurociencia, otra vez, nos dice que en ciertas circunstancias el cerebro puede creer que vive de verdad lo que visualiza. Así, calentito en casa, puedes entrenar cien veces con los ojos cerrados. Y tu cerebro creerá que lo has dado todo de verdad. Poco a poco, irás creando nuevos hábitos que siempre jugarán a tu favor. ¡Adiós a los programas basura!

Ahora, tómate unos segundos para medir lo que implica un descubrimiento así para ti como líder.

Empecemos por la calidad de los pensamientos que ocupan tu mente cada día. De 60.000 pensamientos diarios, el 90 % son los mismos y el 85 % son negativos. Imagina el efecto devastador en la programación de tu subconsciente…

Y en cuanto a tus equipos: ¿qué mensajes les repites a diario? ¡Porque pasa exactamente lo mismo! No te sorprendas si nunca llegan a los objetivos cuando, sin darte cuenta, tú o su entorno los estáis programando para que así sea.

Piensa en tus padres y en tus profesores del colegio: ¿te educaron con mensajes positivos o negativos? Porque, a fuerza de oír que no sirves para nada, acabas programándote para creerlo. ¡Y luego te pasas la vida dejándote la piel para demostrarle al mundo entero que se equivocaba! Y pensar que una simple reprogramación podría haber borrado tantos años de condicionamiento…

Las claves finales para liberar todo tu potencial de líder

¿Y si…?

Nos creas o no, una cosa está clara: este artículo no te ha dejado indiferente.

Nuestro objetivo era poner a prueba tus creencias. Que una simple pregunta te hiciera ver las oportunidades que duermen en ti.

«¿Y si fuera verdad?»

¡Imagina todas las posibilidades que se abrirían ante ti! ¡Serías otra persona! En esta aventura de exploración, te toca a ti descubrir que lo que acabas de leer es solo una parte ínfima de los tesoros extraordinarios que te esperan dentro.

5 secretos para visualizar:

1. «SENSORIALIZA»

¿No te funciona visualizar? Prueba con otro sentido: ¡escucha la escena, por ejemplo! Apóyate en tus sentidos dominantes y vive la escena a través de ellos. No en todo el mundo manda la vista.

2. MINIVENTANAS

No hace falta visualizar una escena entera, sobre todo si es larga. Elige los momentos clave y trabaja por ventanas.

3. SIENTE EN 3D

¡Vívelo como si estuvieras allí! Pon todo tu corazón. Siente cada instante visualizado con cada una de tus células llena de vida y de emoción.

4. REPITE

Una visualización no basta. Repite una, dos y mil veces. ¡Hasta que el resultado que buscas te parezca evidente!

5. HAZ UNA FOTO

¿Te han salido bien las visualizaciones? Haz una foto mental que incluya todo lo que sientes. Vuelve a esa foto durante el día y deja que resurjan las sensaciones. No hace falta repetir la visualización para eso.

Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗