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Conversación con Pierre Pomiers

Pierre Pomiers fundó Notox con una idea clara: demostrar que se pueden fabricar tablas de surf que respeten a las personas y al medio ambiente. Su brújula siempre ha sido la coherencia. Su historia enseña que una empresa puede cambiar las cosas cuando pone por delante la misión, la innovación respon

Pierre es el fundador de Notox y acompaña a directivos y proyectos que buscan alinear lo que piensan con lo que hacen. Su trabajo es devolver sentido, coherencia y claridad a entornos complejos.

Iker: Tienes un doctorado en robótica y das un giro de 180 grados. ¿Qué te mueve?

Pierre: Siempre me han importado muchísimo el minimalismo, la naturaleza y la coherencia. No soporto lo incoherente. Tampoco soporto que se destroce el sitio donde vivimos. Si al final lo destruimos todo, ¿qué hacemos? ¿Irnos a morir a Marte? Y resulta que todo lo que buscaba se concentraba en un solo objeto. La tabla de surf era un mundo de ensueño, sostenido por una industria desmesurada donde el dinero corría a raudales. Y a la vez era un objeto lleno de problemas de los que nadie quería hablar: cánceres entre los artesanos, residuos que nadie aceptaría en el fondo de su jardín. Ahí estaba todo lo que fallaba. Todo lo que yo quería combatir.

Iker: ¿Venir de fuera te facilitó el cambio?

Pierre: Cuando empiezas de cero, haces lo que quieres y como quieres. No le rindes cuentas a nadie. Eso es lo que te permite construir una visión. Si intentas cambiar las cosas desde dentro de una gran organización, chocas con las costumbres, los departamentos estancos y la jerarquía.

Iker: El mercado no estaba preparado. ¿Cómo se aguanta veinte años contra viento y marea?

Pierre: Solo con convicción personal. Y con una actitud casi de guerrero para defenderla. Hay cosas que existían hace 20 años y siguen existiendo hoy. No deberían existir. Es impensable. Lo mejor que puedes hacer es demostrar que hay otra forma de hacerlo. Y mantenerte firme, sin salirte nunca de tu línea. Demostrar que es posible, que funciona y que puede durar. Tiene algo de Don Quijote, lo reconozco. Pero la idea es universal. No conozco a mucha gente que me diga que no está de acuerdo.

Iker: Y eso choca con la rentabilidad.

Pierre: Si hoy ganas mucho margen vendiendo productos que causan problemas de salud y de medio ambiente, estás aceptando ganar dinero con problemas que luego paga la sociedad. Ni siquiera asumes el coste de los problemas que generas. Habría que darle la vuelta a esto.

Iker: Una de las trampas del ecodiseño es mejorar una fase y empeorar el conjunto. ¿Un ejemplo?

Pierre: Al principio me interesé por materiales hechos con almidón de maíz. Recurso renovable, biodegradable: parecía buena idea. Luego empecé a trabajar con un equipo del CNRS de Grenoble. Y descubrí que ese almidón venía de plantas transgénicas. Además, usar tierras pensadas para alimentar a la gente para fabricar material me planteaba un problema ético. Pero había algo peor. Para poder trabajar esos polímeros, había que añadirles un plastificante. Y los investigadores me explicaron que, como el material se vendía como biodegradable, ese plastificante acababa siendo asimilado por los seres vivos.

Ya se habían encontrado restos en zanahorias vendidas en Alemania. Teníamos entre manos un material que prometía resolver problemas y que podía crear otros todavía más graves: microplásticos repartidos por toda la cadena alimentaria. Hablo de 2008. Por entonces nadie hablaba de microplásticos. Ahí pensé: vamos a tener que tirar del hilo hasta el final.

No te puedes permitir quedarte a medias y no llegar al fondo de las cosas.

Iker: Airbus, Dior… Esas casas vienen a buscaros. ¿Qué es lo que les convence?

Pierre: La constancia. Llevamos más de 16 años haciendo lo que decimos, y solo eso. La gente sabe dónde estamos. Con Airbus nos pasamos más de un año peleando para firmar un acuerdo. Nos permitía comprarles los restos de fibra de carbono defectuosos que iban a acabar enterrados. Recuperamos 1.200 m² de material, como tres o cuatro pistas de tenis, para fabricar tablas. Lo de Dior fue distinto. Buscaban un fabricante capaz de cumplir sus exigencias produciendo en Francia. Aprendí algo: incluso grupos con recursos casi infinitos tienen a veces trabas internas que les impiden llegar tan lejos como nosotros. Y eso que somos muy pequeños. Pero de lo que más orgulloso estoy es de otra cosa. Un día nos llegó por correo un libro de texto de formación profesional superior. Tenía cinco páginas sobre nosotros, con ejercicios. Ahí pensé: esto es casi tocar el cielo. Nuestro caso sirve para formar a chavales.

Iker: Para ti, la empresa tiene una dimensión política.

Pierre: Siempre lo he visto casi más como un papel político que otra cosa. Nunca como una simple máquina de hacer negocio y ganar dinero. Para eso, mejor dedicarse a las minas de oro o a los pozos de petróleo, que es más rápido. Si no hay una misión detrás, no le veo el sentido.

Iker: ¿Qué consejo le darías a un Pierre Pomiers joven que tuviera hoy la misma revelación?

Pierre: Que lo haga, sin duda. Pero quizá que sea menos radical al principio. Si quieres borrar de golpe todo lo que ya no quieres ver, te quedas fuera del sistema demasiado pronto. No propones un cambio gradual y la gente no tiene tiempo de acostumbrarse. Mejor partir de lo que existe y mejorarlo poco a poco hasta llevarlo adonde quieres. Ser algo más discreto al principio, pero con un plan a largo plazo.

Iker: Dentro de 15 años, tu nieto te pregunta: «Abuelo, ¿tú qué hiciste en aquella época?».

Pierre: Intenté poner coherencia donde no la había. Eso es lo que le diría.

Preguntas rápidas

¿Una palabra para describir el océano?

Adiós.

¿El material que todavía te fascina?

El lino.

¿Un libro que cambió tu forma de pensar?

Los Jóvenes Castores.

¿Tu lado manitas?

Hacer con lo que tienes, y no con más de lo que tienes.

¿Shaper o ingeniero?

Ingeniero.

¿La cualidad que más admiras en un directivo?

La coherencia.

¿Y si no hubieras creado Notox?

Estaría aburrido detrás de una mesa, preguntándome qué futuro me queda como desarrollador ahora que Claude Code lo hace todo de maravilla.

¿Surfear o transmitir?

Transmitir. Eso siempre se puede hacer.

Ideas clave

Las 4 ideas clave de la entrevista a Pierre Pomiers

1. Convertir la indignación en una misión

  • Notox nació de un choque: descubrir cómo se fabricaban las tablas de surf. Un proceso dañino para los artesanos y para el medio ambiente.
  • Pierre Pomiers decidió entonces reinventar ese objeto emblemático. Quería que fuera coherente con el respeto a la naturaleza que se supone que representa.

2. La coherencia como brújula para emprender

  • Toda su trayectoria gira en torno a una búsqueda constante: que convicciones, producción e impacto real vayan de la mano.
  • Para él, emprender es devolver el sentido a lo que lo ha perdido. Aunque eso suponga ir a contracorriente de los modelos económicos dominantes.

3. Innovar cuestionando lo que parece obvio

  • Notox no se limita a cambiar unos materiales por otros. Analiza toda la cadena de valor para no trasladar los problemas a otro sitio en lugar de resolverlos.
  • Esa exigencia científica y ética la ha convertido en un referente del ecodiseño. Ha atraído a socios como Airbus o Dior, y su caso se estudia en la formación superior.

4. La empresa como forma de compromiso

  • Pierre ve la empresa como una palanca para transformar la sociedad, más que como una simple herramienta para ganar dinero.
  • Su mensaje a quien emprende es claro: defender una visión exige perseverancia. Pero el cambio duradero nace de la constancia, de la transmisión y de demostrar que hay otro camino.

Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗