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Diálogo con Théo Leblanc: liderazgo, juventud e inteligencia artificial responsable

Tiene 18 años y ya es una referencia de la inteligencia artificial en Francia. Théo Leblanc es emprendedor, divulgador y conferenciante. En esta conversación con Iker Aguirre y Virginie Gonzalez explica cómo entiende una IA responsable, accesible y con sentido. Habla también de su empeño por cambiar

Théo Leblanc tiene 18 años. Es experto francés en IA, desarrolla soluciones, divulga ciencia y da conferencias. Casi nada. Aquí se abre en una entrevista a dos voces con Iker Aguirre y Virginie Gonzalez.

Iker: ¿Cómo has llegado a tener tan claro qué es un liderazgo con impacto y a verte en él? ¿Es intuitivo? ¿O lo has construido en un entorno que te ha influido?

Théo: Mis padres son emprendedores. En casa nunca hubo tabúes: se hablaba de dinero y me animaban a hacer cosas desde muy pequeño. Eso me abrió la mente. Luego viví varias situaciones en la infancia que me hicieron pensar mucho. Estaba bastante aislado y pasaba mucho tiempo a solas con mi cabeza. Me preguntaba por la muerte, por el sentido de la existencia, por para qué sirve todo esto. ¿Cómo hacer de esta vida algo de lo que sentirse orgulloso? ¿Algo con lo que aportar? Así que hay una parte innata. Y hay una parte de entorno que me permitió desarrollarla. Diría que es una mezcla de las dos.

Iker: En cuanto te preguntas «¿por qué?», entras en preguntas trascendentales. ¿Lo tienes presente? ¿O te dejas llevar y para ti es lo normal?

Théo: Mis abuelos eran investigadores en astronomía, así que tengo una sensibilidad especial para esto. Me atraen las escalas inmensas, los universos que podrían ser distintos, las leyes físicas que podrían funcionar de otra manera. El infinito de lo posible me vuelve loco. Me encanta imaginar todas las opciones, proyectarme e ir más allá.

Iker: Eres el abanderado de una generación que llega pisando fuerte y que ve las cosas de una forma completamente distinta. ¿Qué representas tú?

Théo: A esta nueva generación se la puede ver como algo genial. Hay muchos jóvenes que hacen cosas, que van por delante, que tienen impacto. Rompen moldes y le dan la vuelta a sectores enteros, incluso a los más tradicionales. Pero también está la otra cara. Muchos jóvenes viven enganchados a las redes sociales, con adicciones, duermen poco, comen mal… Eso polariza. Unos hacen cada vez más. Otros no hacen nada, se acomodan cada vez más y se implican cada vez menos. El mensaje que intento transmitir es justo ese: pasar del modo pasivo al modo activo. Hacer las cosas. Aunque no salgan bien. Aunque no salgan todo lo bien que podrían. Solo con empezar a hacer un poco ya marcas la diferencia. Eso es lo que intento encarnar.

Iker: Sobre la IA oímos dos grandes discursos. Por un lado, los boomers, que dicen que es el fin del mundo. Por otro, los que la ven como el siguiente paso de la evolución. En las empresas, hoy por hoy, apenas estamos empezando a entenderla. ¿Cómo nos ayudas a bajar a lo concreto para no quedarnos atrás?

Théo: La verdad no es blanca ni negra. Suele ser gris. No hay una respuesta universal. Me encantaría encontrarla, y lo intento cada día. Se trata de ir más allá de los titulares y de las grandes noticias. De ver cuáles son los avances tecnológicos reales y qué impacto pueden tener. El que han tenido, el que ya tienen y el que tendrán. Hay riesgos, claro. Sobre todo, que las personas dejen de ser tan necesarias en su trabajo. Toda la parte de ejecución acabará sustituida. En el fondo es lo mismo que en las revoluciones industriales anteriores. Pero asusta, porque parece que la IA podrá hacer casi de todo en los próximos años. Lo que yo intento es que la gente avance con algo más de perspectiva. Que no vaya a ciegas, sino viendo al menos unos metros por delante. Por desgracia, ni yo veo más allá de la niebla.

Iker: ¿Y ves diferencias entre sectores? ¿Cosas que se noten más en unos que en otros?

Théo: Veo dos grandes diferencias entre sectores. La primera es la velocidad con la que los profesionales adoptan la IA. Suele ir ligada a la edad media del sector y a lo cerca que está de la tecnología. La segunda es lo atractivas que resultan las novedades de la IA en ese sector. La medicina es un buen ejemplo. Es uno de los campos donde más avanza la IA, y se están haciendo cosas alucinantes. Pero no vende nada. Y, sin embargo, el avance tecnológico y el número de vidas salvadas son una auténtica locura.

En realidad, todo avanza más o menos a la misma velocidad. Lo que pasa es que, cuando un sector lo adopta antes, parece que va más rápido. En la agricultura o en la construcción hay un montón de innovaciones. Tardan más en llegar porque venden menos. Y porque suele ser un público de más edad, menos abierto a las nuevas tecnologías. Pero a todos los sectores les va a tocar.

Virginie: Lo que describes es que se están abriendo un montón de ventajas competitivas al alcance de cualquiera que quiera aprovecharlas. ¿Estamos ante un cambio en las reglas del juego que podría darle la vuelta por completo al mercado?

Théo: Es una nueva revolución industrial. La diferencia es que va mucho más rápido, así que genera mucho más caos. Quienes sepan sacarle partido serán los líderes de su sector mañana. Porque esa es la capacidad que tienen todos los grandes líderes: intuir, casi adivinar, qué cambios vienen para llegar los primeros. Y en los sectores que se mueven más despacio, el que va rápido gana todavía más. Además, no es solo la IA. También llega la robótica. Y el transhumanismo y la física cuántica tampoco quedan tan lejos… El mundo va a cambiar por completo en los próximos años. Vivirlo da miedo y emociona a la vez. Porque genera muchísimo caos, y el caos trae riesgos, pero también oportunidades. Ahí es donde aparece lo más interesante.

Iker: Entonces surge una verdadera pregunta de identidad, de sentido, de valor. ¿Qué nos hace únicos hoy como seres humanos frente a una IA? ¿Dónde está lo que nos diferencia?

Théo: Para mí hay dos ejes que van a ganar valor y que la IA no podrá sustituir a medio plazo. El primero es lo humano, sin más. Aunque tengamos robots humanoides con IA, seguirán siendo robots humanoides con IA. La relación humana no se va a sustituir, y todas las profesiones se van a centrar cada vez más en ella. El segundo es la toma de decisiones. Porque no podemos dejar las decisiones en manos de la IA.

Es muy sencillo. No es que no pueda decidir mejor que nosotros sobre un tema. Es, sobre todo, que no sabríamos a quién pedirle cuentas si se equivoca. Una IA no puede ser responsable. Así que la decisión humana va a valer cada vez más. Sobre todo en un mundo donde lo que decides se puede ejecutar casi al instante gracias a la IA.

Los expertos siempre serán mejores que las IA, porque las IA aprenden de ellos. Si no eres uno de ellos, y no tienes la ambición ni los medios para llegar a serlo, te toca buscar otro camino. Puede estar en la relación humana. En las comunidades. En algo que te distinga y te haga destacar. En tu lado humano, en tu personalidad, en ese sello propio que te da algo más. Es un trabajo de introspección: preguntarte dónde puedes y dónde quieres marcar la diferencia. Porque a veces no te apetece destacar. Es un trabajo que cada uno tiene que hacer por su cuenta.

Iker: ¿Y qué lugar ocupa la conciencia en tu forma de verlo?

Théo: Lo de la conciencia en la IA es un tema delicado. Hay varios términos que se solapan y que a menudo se confunden.

La IA «mundo» (lo que en inglés se llama world model) sería una IA con la misma capacidad de comprensión y de acción que una persona. Es decir, con los mismos sensores de información: vista, oído, tacto, todos nuestros sentidos. Y con la misma capacidad de actuar y decidir en el mundo real, de hacer tantas cosas como un ser humano. Todavía estamos lejos. Pero es el camino en el que hoy se concentran las grandes empresas de IA. Y eso no significa conciencia ni sustituir por completo al ser humano.

La AGI es una IA general. Una IA omnipotente, capaz de hacerlo todo con solo leer algo. Y de eso estamos muy lejos. Solo por la parte técnica, ni siquiera sabemos qué tipo de innovación haría falta para llegar a ese nivel. Y aunque la tuviéramos, no seríamos capaces de hacerla funcionar. Es algo que ni se plantea antes de 10 o 15 años, o incluso más.

La singularidad es el momento en que la IA se basta a sí misma para progresar y hacer avanzar las cosas. En teoría, a partir de ahí la investigación avanzaría de forma exponencial. Perderíamos un poco el control y dejaríamos de ser la especie más inteligente de la Tierra. Es un escenario que da miedo. Llega algo más tarde de lo que se anunciaba, pero ya no estamos muy lejos.

Y luego está la conciencia, que queda más o menos en medio de todo esto, a la altura de la AGI. Es un miedo infundado, porque no es algo realmente relevante. La conciencia no la entendemos. No sabemos de dónde viene. El cerebro humano son neuronas que se conectan mediante señales eléctricas. Sabemos qué zonas se activan cuando sentimos una emoción o hacemos una acción concreta. Pero eso no quiere decir que entendamos la conciencia.

Así que no tenemos ni idea de cómo podríamos crearla. Lo que hace la IA, en realidad, es solo predecir. Ni siquiera nos imaginamos qué innovaciones podrían llevarnos hasta ahí. Y además, en el fondo, a las empresas no les interesa tener una IA consciente. Seguramente perdería eficiencia. A lo mejor tendríamos huelgas de robots, huelgas de inteligencias artificiales. Por eso, para mí, es un falso peligro.

Iker: ¿Cómo tiene que reaccionar una empresa? ¿Cuál es nuestra responsabilidad? ¿Qué podemos hacer ante esto? Y, además, ¿qué va a pasar en la sociedad?

Théo: No creo que sea responsabilidad de la empresa. Mejor si forma a su gente y le explica cómo funciona. Pero creo que sigue siendo responsabilidad de cada uno. Como mucho, de las instituciones. Y ahí ya entra lo que piense cada cual sobre el papel que deben tener nuestras instituciones. Hay que encontrar la fórmula.

Todas las revoluciones industriales han eliminado o sustituido muchísimos empleos. Y eso ha traído una enorme creación de empleo. La revolución agrícola, por ejemplo, dio lugar al sector servicios, porque el 90 % de la gente se quedó sin trabajo. La revolución de internet creó un sector entero, una parte muy importante de nuestra economía de la que ya no podríamos prescindir. ¿Qué traerá la IA? ¿Qué traerá la robótica? A lo mejor mucho en lo humano, a lo mejor en la espiritualidad, no lo sé. Es muy difícil de predecir. Pero estoy casi seguro de que abrirá un nuevo campo. No creo que lleguemos a un escenario apocalíptico en el que nadie haga nada y todos vivamos de las IA y de una renta básica universal.

Virginie: ¿Qué lugar ocupan los sueños en tu vida y en tu camino? ¿Son una forma de reconectar con el sentido?

Théo: Depende de qué entendamos por sueño. Si hablamos del sueño utópico, el que no crees que se pueda cumplir, muy poco. Un 5 %. Pero si hablamos de objetivos enormes, difíciles y largos de alcanzar, pero fascinantes, ya sea por el camino o por la meta… Eso es el 95 %. Es todo lo demás de mi día a día, y todo está orientado hacia ahí. Aunque el camino es muy chulo y también pienso en el presente. Son esos objetivos los que me hacen soñar. Me emociona pensar en lo que podría conseguir con 30 o 40 años. En el impacto que tendré. En todo lo que podré hacer y que hoy todavía no está a mi alcance. Ese sueño ocupa hoy la mayor parte de mi día a día.

Iker: Vuelvo a la IA. Al final, ¿estamos hablando de sentido? ¿No estamos cayendo, en algún momento, en manos de vendedores de humo muy hábiles que nos llevan hacia un mundo que no existe?

Théo: Hay una burbuja en la IA, y hay que ser consciente de ello. Algunas valoraciones actuales son disparatadas. Ahora bien, fijémonos en las tecnologías que usamos hoy. Desde hace meses se anuncia que 2025 será el año de los agentes. Es el siguiente paso: IA capaces de actuar, no solo de escribir texto. Por ejemplo, en lugar de preguntarle «¿Qué tengo que hacer para reservar un vuelo a Roma dentro de tres días a tal hora?», le dices «Resérvame un vuelo a Roma dentro de tres días a tal hora». Y lo hace. Esa es la evolución. Luego, en la IA los tiempos engañan mucho. Ni siquiera quienes desarrollan la IA hoy saben si su tecnología será la definitiva. En innovación se avanza paso a paso. Sí, hay una burbuja. Sí, hay valoraciones infladas. No, los LLM (Large Language Models, grandes modelos de lenguaje) no son la etapa final. Quizá sean un paso hacia el resultado final. Aun así, descifrar el lenguaje es un logro enorme. Eso no significa que sea un timo. Tampoco que sea magia. Está entre las dos cosas. Suele ser gris. Ni negro ni blanco.

Iker: Es un camino bastante complicado, con muchísima información encima. ¿Qué consejo le darías a toda la gente que, como yo, necesita saber a qué atenerse?

Théo: Basta con suscribirse a mi newsletter, FFREEA. Sirve justo para eso: entender la IA, saber usarla en el día a día y ver cómo está cambiando el mundo.

Virginie: Cuando hablamos de lo que te veías haciendo dentro de 10 o 20 años, nos dijiste que te gustaría escribir una saga. Si escribieras un libro, mañana o dentro de 10 años, ¿lo harías con IA?

Théo: No, porque no lo haría con la misma pasión. Lo que me fascina y me divierte es el proceso de creación, construir el universo. Me encanta crear mundos de ficción, imaginar sus distintas piezas, las relaciones… No lo plantearía como un negocio, con el objetivo de hacer el mejor libro posible para el mayor público posible. Sería más bien un pasatiempo. Así que no usaría IA. Como mucho, para enriquecer. Puede ser interesante para desarrollar detalles del universo. Pero nada más.

Iker: ¿Tiene el storytelling un poder especial? ¿Podríamos darnos cuenta de que nuestra experiencia vital aporta un valor que ninguna IA va a sustituir nunca?

Théo: Para mí, ahí está precisamente todo el trabajo de introspección. Preguntarte, a partir de lo que has vivido, qué cosas podrías hacer todo el día sin cansarte y disfrutando siempre. En qué campo tienes un talento natural, en qué tienes ese algo más… La combinación de todo eso crea una identidad. Crea lo que hace única a una persona en su conjunto. Y el storytelling consiste simplemente en saber contar partes de esa identidad y conseguir que la gente se identifique con ella.

Después, hay que saber hablar de ello. Saber poner en valor quién eres. Según lo que quieras hacer, no hace falta crear contenido ni llegar al gran público. Basta con saber presentarte y mostrar quién eres. Pero el paso importante es conocerte. Conocerte para que los demás descubran en qué eres diferente. Porque no van a adivinar quién eres si ni tú mismo lo sabes.

¡Gracias, Théo!

Puntos clave

En esta entrevista a dos voces con Iker Aguirre y Virginie Gonzalez, Théo Leblanc, experto francés en IA de 18 años, habla abiertamente de:

  • lo que le mueve
  • el mensaje rompedor de su generación
  • la IA y lo que va a cambiar
  • la IA y la cuestión de la identidad
  • la IA y la conciencia
  • sus sueños

Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗