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Búsqueda interior: me falta «algo»

¿Sientes ese vacío, ese «algo» que siempre se te escapa? Esa búsqueda que no se acaba puede, por fin, empezar a aclararse. Para avanzar y entender qué te falta de verdad, toca ser sincero contigo. Toca hablarte claro y mirar lo que sientes por dentro. Si miras con honestidad lo que necesitas y lo qu

¿Tienes la sensación de que en tu vida falta «algo»? ¿Algo que llevas años buscando sin encontrarlo nunca? Puede que ahora, por fin, empiece a aclararse. Pero para eso tenemos que hablar claro…

«Algo»?

Sentir que no estás «en tu sitio». Que no estás «haciendo lo que te toca». Que te estás «perdiendo lo más importante». Es una carga muy pesada.

Al principio tiras para adelante. Piensas que es una racha. Que mañana estarás mejor. Pero los días pasan y todos se parecen. Y ese «algo» pesa cada vez más.

Decides tomártelo en serio. Pasan los meses y no cambia nada. Bueno, sí: cada vez estás más seguro de que te estás perdiendo lo esencial. Pero ¿lo esencial de qué, maldita sea?

Entonces te empeñas. No piensas quedarte así. ¡Ya se pasará! Lo das todo para hacer como si nada.

Y no hay manera.

Ese «algo» se vuelve demasiado pesado. El fastidio deja paso al desánimo. Y a veces ese desánimo empieza a parecerse mucho a una depresión.

Te sientes atrapado.

Ha llegado el momento de aceptar hablar de ello.

Búsqueda interior: entender y superar el ángulo muerto

Ese «algo» se esconde y se te escapa porque te observa desde un ángulo muerto. Puedes buscarlo todo lo que quieras. Si todo sigue igual, no lo vas a encontrar.

¿Y por qué ese ángulo muerto?

Porque solo puede verlo una nueva versión de ti.

Una versión que todavía… no existe.

Mientras sigas buscando en terreno conocido, pasarás de largo por ese territorio desconocido.

Te lo explico…

El síndrome de la farola: cómo afecta a tu búsqueda interior

Una noche, un tipo que se ha pasado con las copas intenta volver a casa. No le va muy bien. Apenas controla sus movimientos y ha perdido las llaves. Ahí está, de madrugada, buscando desesperado la forma de llegar a su cama. Por suerte, un vecino con insomnio que ha sacado a pasear al perro se ofrece a echarle una mano.

—¿Le ayudo, caballero?

—Shí, ushté esh muy amable… He perdío lash llavesh y no puedo entrar en mi cashá.

—¿Y dónde las ha perdido?

—Uf, por ahí… —dice, señalando unos metros más allá, en plena oscuridad.

Extrañado, el vecino le pregunta:

—Si las ha perdido allí, ¿por qué las busca aquí, debajo de la farola?

—Porque aquí hay luś…

Eso es el síndrome de la farola.

Buscas ese «algo» que te falta en todos los sitios por los que sueles pasar: lugares, temas, profesiones, entornos… Como no encuentras nada, acabas pensando que es una manía tonta que te amarga la vida. Pero no hay manera. Se te sigue escapando.

¿Por qué? Porque nunca lo vas a encontrar en tus sitios de siempre, los que ya ilumina tu farola. La respuesta está en los que aún no conoces. Los que se esconden en la sombra, lejos de tu mirada.

Ahí está la paradoja.

Solo encontrarás ese «algo» que no conoces en un lugar donde nunca has estado.

¿Encontrar algo desconocido en lo desconocido?

¡Pues vaya consuelo!

Entonces, ¿qué hago?

Darte la vuelta para avanzar mejor

Toda tu vida has seguido un camino. Consciente o inconscientemente, se ha ido construyendo delante de ti: tu carrera, tu familia, tu tiempo libre, tus relaciones… Y un día aparece ese «algo». Es una intuición. No tiene explicación. Pero está ahí, lo bastante presente como para incomodarte. Ya sabes que buscar respuestas por tus caminos de siempre no lleva a ninguna parte. Es como buscar a tientas algo que tienes a la espalda.

Por eso ha llegado el momento de darte la vuelta.

Es decir, de abrirte a otras posibilidades. ¿Cómo? Imaginando realidades que hoy no existen.

Y para eso no hay nada más estimulante que el ejercicio de la «hoja en blanco».

¿Qué te gustaría hacer si todo fuera posible en tu vida? Sin ataduras de pareja, de dinero ni de nada.

Coge una hoja en blanco y escribe. En ese papel todo es posible. ¡Así que suéltate!

Es entonces cuando empiezas a sacar asuntos del cajón. Todas esas cosas que te habría gustado hacer y que nunca hiciste, por el motivo que fuera. Es también cuando reconoces tus pasiones, lo que te da placer, tus sueños secretos. Y, sobre todo, lo importantes que son para ti.

Llena la hoja.

¿En quién te habrías convertido si hubieras hecho todo lo que querías y te gustaba hacer?

Todavía me acuerdo de un empresario de mucho éxito. Se puso a buscar su «algo» y se dio cuenta de que, en toda su vida, solo había querido una cosa: ser cantante de rock. Su padre lo veía como un capricho sin sentido y le marcó otro camino: la empresa familiar. Veinte años después tenía cientos de empleados y todas las señales del éxito. Lo tenía todo para ser feliz. Pero ese «algo» le estalló en la cara.

La hoja en blanco le ayudó a entenderlo.

¿Iba a dejarlo todo para tocar rock en un sótano mugriento del Soho de Londres?

Para eso ya era tarde.

Pero su camino sí podía dar un giro.

4 preguntas clave para una búsqueda interior en profundidad

¿Qué le aportaba la música? A partir de ahí, surgieron tres grandes preguntas:

  • ¿Qué quería liberar en sí mismo a través de la música?
  • ¿Qué quería vivir en sus relaciones?
  • ¿Qué huella quería dejar en el mundo?

Al responderlas, se salió de su camino marcado. Empezó a mirar hacia otro lado. Se dio la vuelta hacia un abanico nuevo de posibilidades.

Dejarlo todo era una opción. Pero había otra más práctica: combinar las dos cosas. Y así apareció una nueva pregunta:

«¿Cómo podía cambiar su vida actual para dar cabida a las respuestas a esas tres preguntas?»

Se enciende una luz nueva que deja ver otras posibilidades. Los caminos marcados se bifurcan. Empieza una etapa de transición en la que lo «viejo» convive con lo «nuevo». Ya no se trata de buscar «algo», sino de hacerle sitio en tu vida.

Tienes un nuevo reto delante. Pero ya estás en marcha.

Encontrar la respuesta no significa tener la solución. Pero al menos ya sabes hacia dónde mirar. Y ahí empieza la coherencia, la congruencia y la liberación de lo que eres.

Ya no se trata de «qué» hacer, sino de «cómo» hacerlo. Has dado un salto de gigante hacia la libertad interior.

Ahora te toca a ti.

Ideas clave

En este artículo, Iker Aguirre te da algunas claves para encontrar ese «algo» que le falta a tu vida:

  • Tienes la certeza de estar perdiéndote lo esencial.
  • Es normal: lo que buscas está en un ángulo muerto.
  • Y si sigues buscando donde siempre, caes en lo que se llama el síndrome de la farola.
  • Por eso ha llegado el momento de darte la vuelta… ¡por fin!

Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗