Búsqueda interior: siempre me falta «algo»
Sientes que siempre te falta algo. Un «algo» que no logras atrapar y que te remueve por dentro. No tiene que ver con hacer más ni con el síndrome de la farola. Es un vacío existencial, una especie de deriva del ser. Esta inquietud es profunda y desconcierta. Y pide que la explores. Si le pones nombr
Eres de los duros. El síndrome de la farola, del que hablábamos en el artículo anterior, no va contigo. Ese «algo» que te falta te remueve las entrañas. Y no está en el «hacer». Es de otra naturaleza. No hay manera de atraparlo. Es una llamada que nace de una sensación de vacío existencial. Una especie de deriva del ser. ¿Es eso? Entonces hablemos, porque por fin vas a ver las cosas claras.
Búsqueda interior: por qué el problema no es tu vida
Estás bien donde estás. No te ves en otro trabajo ni con otra vida. ¡Ni se te pasa por la cabeza irte a tocar rock a un sótano de Londres! Pero hay «algo» que no encaja. Sobre el papel, has hecho todo lo que se suponía que había que hacer para triunfar. Cumples con todo lo que se espera de un ciudadano modélico. La vida te ha premiado a menudo con buenos éxitos. Deberías estar contento con lo que tienes. Pero no lo estás. Y la vida se ha vuelto sosa. Sigues haciendo lo de siempre, sí. Pero donde antes disfrutabas, ahora no encuentras ninguna satisfacción. Estás triste y no sabes por qué. Lo cuestionas todo: tus decisiones, tus relaciones, todo. Hasta te preguntas si no deberías mandarlo todo a paseo. Y, sin embargo, la respuesta te parece evidente: no. Entonces, ¿qué es lo que falla?
Tengo una buena noticia: lo que falla no es tu vida.
Mirar a otro lado para entenderte mejor: ¿hacia dónde orientar tu búsqueda interior?
Si el artículo anterior no te dijo nada, quizá sea porque las preguntas no se plantean en el plano de cómo organizas tu vida.
Aquí «plano» significa un nivel de altura. Cuando miras «a tu alrededor», abarcas mucho, pero siempre en el mismo plano horizontal. Siempre al mismo nivel. Repasas tu vida, tus relaciones, tu carrera… Y notas que el problema está en otra parte. ¡Ese «algo» que se te escurre entre los dedos es duro de pelar! El enfoque clásico del propósito no te sirve de nada. ¿Por qué?
Porque no ocurre delante de ti, sino «por encima».
Cómo la búsqueda interior te lleva más allá de lo material
Vivimos en una sociedad de consumo. El siglo XX fue el de la economía y la ciencia pragmática. Juntas, empujaron nuestro mundo hacia el materialismo. Concentraron el esfuerzo y el valor en lo tangible. E ignoraron, o incluso despreciaron, lo intangible.
Y de eso va hoy la cosa: de lo intangible.
Aprendiste las reglas de la «materia»: estrategia, economía, finanzas, indicadores, gestión de proyectos y un largo etcétera. Encontraste tu sitio en esta sociedad: relaciones, carrera… Pero eso no te llena. ¿Por qué?
Porque te olvidaste de lo intangible. Y es una dimensión que te falta.
Vives en un mundo en 2D, en un único plano horizontal. Ese «algo» que te falta te invita a verlo en 3D. A levantar la cabeza. Y a descubrir que estás hecho de lo «visible» (la materia) y de lo «invisible» (lo sutil).

Abrazar lo sutil en tu búsqueda interior: guía para una reflexión auténtica
En cuanto te preguntas «¿por qué?», empiezas una búsqueda espiritual. Es el terreno de lo sutil. Pero no conviene reducirlo a la religión. La religión es solo una de las muchas opciones que se abren en este camino.
Si en la Antigüedad hubieras ido a consultar a la Pitia, el oráculo de Delfos, habrías leído a la entrada de su santuario:
«Conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses».
Dicho de otro modo: abraza lo sutil.
Por un lado, abraza lo «sutil del ser». Puedes descubrirlo en tres etapas:
- El desarrollo personal: se trata de entenderte para abrazar ese «algo» que forma tu personalidad. Tus creencias, tu educación, cómo te has construido, tus corazas, tu historia y el impacto de todo ello. Es el descubrimiento de uno mismo. Y lleva, inevitablemente, a la siguiente etapa.
- El desarrollo interior: es ese «algo» que despierta tu potencial. Da igual tu personalidad. Si eres humano y haces ciertas cosas, despertarás capacidades dormidas. Las técnicas sirven para cualquier persona del planeta, sea cual sea su origen, su sexo, su religión o su etnia: meditación, inteligencia emocional, atención plena, despertar energético, entrenamiento mental, etc. Otra cosa es el uso que hagas de ellas: eso sí dependerá de todas esas variables. Recorriendo este camino, te abrirás paso hacia la tercera etapa de lo «sutil del ser».
- El desarrollo espiritual: es la trascendencia del ser. Te lleva a abrazar «algo» más grande que tú. Los caminos son muchos y pueden ser laicos o no. El desarrollo espiritual te hace entender que formas parte de un Todo interconectado. Y que tienes tu papel en este tablero extraordinario.
Por otro lado, abraza lo «sutil de lo invisible», que descubres a través de tus cinco cuerpos.
Hablamos tanto de capacidades como de inteligencias múltiples. Demasiadas veces se han despreciado o dejado de lado. Como no son tangibles, acabaron en el cajón de las tonterías y las creencias sin fundamento. Y, sin embargo…
Cuando estas capacidades deciden aflorar, se imponen sin avisar. Y pueden descolocarte, sobre todo si eres de los más cartesianos.
¿De qué hablamos?
De hipersensibilidad.
Sí, siento el chasco. Es así de sencillo.
La hipersensibilidad te hace consciente, con una agudeza especial, de lo que te rodea y de lo que pasa dentro de ti. Esa finura de percepción te permite leer hechos y fenómenos que otros no perciben. Por eso, a veces, rozas con la punta de los dedos información sutil «anormal». Pero si la sientes, es que ese «algo» está ahí.
Entras entonces en el terreno de:
- la energía: sentir a las personas, sus emociones, los lugares, los proyectos, flujos especiales en el cuerpo, manos que arden, el centro de la frente que late entre las cejas, sanar con las manos, etc.
- las inteligencias espirituales: la intuición, las premoniciones, la inspiración, la creatividad
- la comunicación sutil: «oír» los pensamientos de la gente, comunicarse sin hablar, percibir intenciones, sentir «presencias», sentir a los muertos y comunicarse con ellos, dialogar con tu «voz» interior, hablar con las plantas y los animales…
La lista de ejemplos es aún más larga, pero te haces una idea.
Si uno de estos «algos» se te impone, ya puedes cerrarle la puerta o enterrarlo bajo una losa de hormigón: no se va a dejar. Y eso puede descolocarte por varias razones. No sabes explicar estos fenómenos. No sabes con quién hablarlo sin que te tomen por loco. O, simplemente, te da miedo.
Pero ese «algo» no tiene nada de «sobrenatural». Es una extensión de cualquier ser humano. Son capacidades conocidas desde hace mucho tiempo. Lo que pasa es que en Occidente las ignoramos desde hace poco más de cien años.

Seamos claros
Si te falta «algo» y te reconoces en este artículo, es que tu vida necesita una nueva dimensión: espiritual y sutil a la vez.
Atrévete con ella y por fin te sentirás completo. ¿O debería decir renacer?
Tú decides.
Puntos clave
En este artículo, Iker Aguirre va un poco más allá para encontrar ese «algo» que sigue faltando en tu vida. Nos enseña:
- que lo que falla no es nuestra vida
- que hay que mirar a otro lado para ver y entender mejor
- que hay que ir más allá de lo material
- y que hay que saber abrazar lo sutil…
¡Y todo se vuelve más claro!
Publicado originalmente en francés en Konxus Média ↗
Iker Aguirre